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Te han hecho una audiometría y el resultado habla de decibelios, porcentajes y términos como «hipoacusia moderada» o «pérdida neurosensorial». ¿Qué significa exactamente? ¿Es grave? ¿Necesitas un audífono?
Son preguntas muy frecuentes, y la respuesta no siempre es fácil de encontrar en un solo lugar.
La mayoría de personas que reciben los resultados de una audiometría no quieren saber únicamente qué grado de pérdida auditiva tienen. Lo que realmente quieren entender es qué impacto tiene en su vida diaria, si esa pérdida puede empeorar y, sobre todo, si ha llegado el momento de utilizar audífonos.
Los grados de pérdida auditiva determinan cómo está tu audición hoy, qué soluciones son más adecuadas para ti y cuándo conviene actuar antes de que la situación avance. En algunos casos, también pueden influir en el acceso a ayudas económicas o al reconocimiento de discapacidad.
En este artículo te explicamos cómo interpretar una audiometría, qué significa cada grado de pérdida auditiva y cuándo los audífonos pueden ayudarte a volver a escuchar mejor.
¿Tienes una audiometría y no sabes cómo interpretarla? En Clinicaudio revisamos tus resultados, te explicamos qué significan y te orientamos sobre las opciones más adecuadas para tu caso. La valoración auditiva es gratuita.
¿Qué es la pérdida auditiva y cómo se mide?
La pérdida auditiva, también conocida como hipoacusia, es la disminución parcial o total de la capacidad para escuchar sonidos. Puede afectar a uno o a ambos oídos, aparecer de forma progresiva o repentina, y tener causas muy diversas.
Entre las más frecuentes se encuentran:
- El envejecimiento natural del oído (presbiacusia)
- La exposición prolongada a ruidos intensos
- Determinadas infecciones
- Factores genéticos
- Algunos medicamentos ototóxicos
- Traumatismos o lesiones
La audición se mide en decibelios (dB), una unidad que expresa la intensidad mínima que una persona necesita para percibir un sonido. Una persona con audición normal suele detectar sonidos entre 0 y 25 dB. Cuanto mayor sea el volumen necesario para escuchar, mayor será el grado de pérdida auditiva.
La prueba que permite medirlo con precisión es la audiometría tonal, que evalúa la capacidad auditiva en diferentes frecuencias y representa los resultados en un gráfico llamado audiograma.
La pérdida auditiva no siempre se nota
Muchas personas desarrollan una pérdida auditiva de forma tan gradual que se adaptan sin darse cuenta. Empiezan a subir un poco más el volumen de la televisión, piden que repitan alguna frase de vez en cuando o evitan conversaciones en lugares con ruido. Y poco a poco normalizan una situación que no lo es.
Por eso las revisiones auditivas periódicas son fundamentales, especialmente a partir de los 55 años o si existe exposición frecuente al ruido.
Tipos de pérdida auditiva
Pérdida auditiva conductiva
Pérdida auditiva neurosensorial
Es la más frecuente. Se origina en el oído interno concretamente en las células ciliadas de la cóclea o en el nervio auditivo. Las causas más habituales son la hipoacusia neurosensorial, la exposición prolongada al ruido y los factores genéticos. Generalmente es permanente, aunque los audífonos permiten compensarla de forma muy eficaz.
Pérdida auditiva mixta
Pérdida auditiva unilateral
Afecta únicamente a un oído. Puede ser conductiva, neurosensorial o mixta. Un ejemplo extremo es la cofosis o sordera total, una pérdida completa en un oído que requiere una valoración especializada.
Grados de pérdida auditiva. Tabla de decibelios y qué significan
Una vez realizada la audiometría, el especialista clasifica la pérdida auditiva según los decibelios que necesitas para escuchar. La clasificación utilizada habitualmente se basa en los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS):
| Grado | Umbral auditivo | Qué suele notar la persona |
|---|---|---|
| Audición normal | 0 – 25 dB | Escucha sin dificultades |
| Pérdida leve | 26 – 40 dB | Dificultades en ambientes ruidosos |
| Pérdida moderada | 41 – 60 dB | Necesita que repitan con frecuencia |
| Pérdida severa | 61 – 80 dB | Conversaciones difíciles incluso cara a cara |
| Pérdida profunda | Más de 81 dB | Apenas percibe sonidos sin ayuda |
Importante: los rangos pueden variar ligeramente según la clasificación utilizada. El diagnóstico definitivo siempre debe realizarlo un especialista en audiología.
¿Y qué significan los porcentajes?
Es habitual escuchar frases como «tengo una pérdida auditiva del 40%» o «he perdido un 60% de audición». Sin embargo, estos porcentajes no equivalen directamente a los decibelios.
Los porcentajes suelen calcularse a partir de la audiometría verbal o logoaudiometría y se utilizan principalmente en procesos administrativos relacionados con la valoración de discapacidad. Dos personas con el mismo porcentaje pueden tener audiogramas completamente diferentes. Por eso, interpretar correctamente una audiometría requiere valorar el conjunto de pruebas y no únicamente una cifra aislada.
¿Qué síntomas corresponden a cada grado?
Pérdida leve (26–40 dB)
Es posible que te cueste seguir conversaciones en restaurantes, subas ligeramente el volumen de la televisión, pidas que repitan algunas palabras o te canses más después de reuniones largas. Muchas personas creen que «todavía escuchan bien» y retrasan la consulta.
Pérdida moderada (41–60 dB)
Es frecuente tener dificultades para entender conversaciones con ruido, pedir repetir frases con frecuencia, evitar reuniones numerosas y empezar a notar frustración al comunicarte. En este punto, la calidad de vida suele verse claramente afectada.
Si además sientes que oyes pero no llegas a entender bien lo que te dicen, en nuestro artículo sobre por qué oyes pero no entiendes cuando hay ruido de fondo lo explicamos en detalle.
Pérdida severa (61–80 dB)
Es habitual que incluso cara a cara aparezcan dificultades importantes, que necesites leer los labios para entender mejor o que evites situaciones sociales. La comunicación diaria puede resultar muy exigente.
Pérdida profunda (más de 81 dB)
Puede implicar dificultades muy importantes para percibir sonidos, dependencia de ayudas auditivas potentes y, en algunos casos, la valoración de otras soluciones como el implante coclear.
¿A partir de qué grado se recomienda un audífono?
Esta es probablemente la pregunta más importante después de recibir una audiometría. La respuesta es que no existe un único número mágico. No se trata sólo de cuántos decibelios has perdido, sino del impacto que esa pérdida tiene en tu vida diaria.
Pérdida leve (26–40 dB)
No siempre requiere audífonos inmediatamente. Sin embargo, si notas que te cuesta seguir conversaciones, te cansas al escuchar o evitas ciertos entornos, puede ser recomendable una adaptación temprana. Actuar pronto facilita la adaptación y ayuda a prevenir la deprivación auditiva, un fenómeno por el que el cerebro pierde progresivamente su capacidad de procesar el habla cuando no recibe estimulación auditiva adecuada.
Pérdida moderada (41–60 dB)
Es el grado en el que más habitualmente se recomienda el uso de audífonos. La pérdida ya afecta claramente a la comunicación diaria y los resultados suelen ser muy satisfactorios.
Pérdida severa (61–80 dB)
Cuando la pérdida auditiva alcanza este nivel, el uso de audífonos suele ser prácticamente imprescindible para mantener una comunicación fluida. Es habitual que la persona evite situaciones sociales o experimente un aislamiento progresivo. En estos casos, cuanto antes se inicie la adaptación, mejor suele ser el resultado. El cerebro que lleva tiempo sin recibir una estimulación auditiva adecuada puede tardar más en reaprender a interpretar los sonidos.
Pérdida profunda (más de 80 dB)
Las pérdidas profundas requieren una valoración altamente especializada. Dependiendo de cada caso, pueden recomendarse audífonos retroauriculares de alta potencia, sistemas específicos de amplificación o la valoración conjunta con el otorrinolaringólogo para estudiar la indicación de un implante coclear. En nuestro artículo sobre hipoacusia profunda y sus tratamientos encontrarás más información sobre las opciones disponibles.
Lo más importante: dos personas con el mismo grado de pérdida auditiva pueden necesitar soluciones diferentes. El estilo de vida, el entorno laboral y las expectativas personales también influyen en la elección del tratamiento más adecuado.
Qué audífono corresponde a cada grado de pérdida
Pérdida leve a moderada
Los modelos más utilizados suelen ser los audífonos intracanal (ITC, CIC o IIC) muy discretos, se adaptan dentro del canal auditivo y ofrecen una excelente estética y los audífonos RIC o RITE, actualmente los más prescritos, con receptor en el canal auditivo, calidad sonora muy natural y conectividad con teléfonos y otros dispositivos.
Pérdida moderada a severa
Se recomiendan habitualmente los audífonos RIC de gama media-alta, con mayor capacidad de amplificación, reducción de ruido y conectividad Bluetooth, y los retroauriculares (BTE), más potentes y especialmente útiles cuando se necesita una amplificación elevada.
Pérdida severa a profunda
Las soluciones más habituales son los retroauriculares de alta potencia, diseñados específicamente para pérdidas importantes, y en los casos en que los audífonos convencionales no proporcionan beneficio suficiente, el equipo médico puede valorar la indicación de un implante coclear.
| Grado de pérdida | Solución habitual |
|---|---|
| Leve | Seguimiento o audífono discreto |
| Moderada | Audífono recomendado |
| Severa | Audífono de potencia media-alta |
| Profunda | Audífono potente o implante coclear |
Si quieres conocer mejor las diferencias entre tecnologías y rangos de precio, en nuestra guía de tipos de audífonos encontrarás una comparativa completa para orientarte antes de la consulta. Y si tienes dudas sobre la diferencia entre un audífono y un amplificador de sonido, en nuestro artículo sobre audífonos vs. amplificadores explicamos por qué no son lo mismo y cuándo conviene cada opción.
¿Ya conoces tu grado de pérdida pero no sabes qué audífono necesitas? En Clinicaudio estudiamos tu audiometría, resolvemos tus dudas y te orientamos sobre las soluciones más adecuadas para tu caso. La valoración es gratuita.
Pérdida auditiva y discapacidad reconocida
Muchas personas desconocen que determinadas pérdidas auditivas pueden dar derecho al reconocimiento oficial de discapacidad, lo que permite acceder a ayudas económicas, beneficios fiscales o subvenciones para la adquisición de audífonos.
En España, el reconocimiento de discapacidad auditiva es competencia de los organismos de valoración de cada comunidad autónoma. Para acceder a determinados beneficios es necesario obtener un grado de discapacidad igual o superior al 33%.
La valoración tiene en cuenta los resultados de la audiometría tonal y verbal, la afectación de ambos oídos y los baremos establecidos en el Real Decreto 888/2022.
De forma orientativa, las pérdidas auditivas moderadas o severas bilaterales son las que con más frecuencia pueden alcanzar porcentajes superiores al 33%, aunque cada caso debe evaluarse individualmente.
Si resides en Cataluña y tienes reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33%, puedes optar a las ayudas PUA, que pueden cubrir hasta 1.400€ por audífono. En nuestro artículo sobre cómo conseguir audífonos con la ayuda PUA explicamos todo el proceso paso a paso.
Preguntas frecuentes sobre los grados de pérdida auditiva
¿Qué significa tener una pérdida auditiva del 40%?
Un porcentaje del 40% indica una reducción significativa de la capacidad auditiva y suele corresponder a una hipoacusia moderada. En muchos casos, los audífonos pueden mejorar notablemente la comprensión del habla y la calidad de vida.
¿A partir de cuántos decibelios se necesita un audífono?
No existe un umbral único. Aunque a partir de los 40-45 dB suele recomendarse su uso, también se valora el impacto real de la pérdida auditiva en la vida diaria. Alguien con 35 dB que trabaja en un entorno de mucha comunicación puede necesitar audífono antes que alguien con 45 dB en otro contexto.
¿Cuál es la diferencia entre pérdida auditiva conductiva y neurosensorial?
La conductiva afecta al oído externo o medio y puede ser reversible mediante tratamiento médico. La neurosensorial afecta al oído interno o al nervio auditivo y suele compensarse mediante audífonos. La mixta combina ambos tipos.
¿Con qué porcentaje de pérdida auditiva se reconoce una discapacidad?
Para obtener el reconocimiento oficial es necesario alcanzar un grado de discapacidad igual o superior al 33%, según la valoración realizada por los organismos competentes de cada comunidad autónoma.
¿La pérdida auditiva neurosensorial tiene cura?
En la mayoría de los casos no. Sin embargo, los audífonos actuales permiten recuperar gran parte de la capacidad de comunicación y mejorar significativamente la calidad de vida.
¿Puede empeorar la pérdida auditiva si no se trata?
La pérdida auditiva en sí no empeora por no llevar audífonos, pero el cerebro puede perder progresivamente la capacidad de interpretar los sonidos —fenómeno conocido como deprivación auditiva. Por eso los especialistas recomiendan actuar cuanto antes una vez diagnosticada.
Conclusión
Entender tu grado de pérdida auditiva es mucho más que interpretar unos números en una audiometría. Es comprender cómo está afectando a tu vida diaria, qué opciones existen para ayudarte y cuándo es el momento adecuado para actuar.
Lo que una tabla de decibelios no puede reflejar es el esfuerzo que supone seguir una conversación, el cansancio después de una reunión o la inseguridad que muchas personas sienten cuando dejan de escuchar como antes.
Por eso, más allá del diagnóstico, es importante contar con la orientación de profesionales que puedan ayudarte a tomar decisiones informadas.
En Clinicaudio realizamos valoraciones auditivas completas de forma gratuita, te explicamos qué significa tu audiograma y te orientamos sobre las soluciones más adecuadas para tu caso y tu estilo de vida.
¿Tienes una audiometría que no sabes interpretar o sospechas que podrías tener algún grado de pérdida auditiva? No esperes a que la situación avance.
¿Sabías que la pérdida auditiva también puede afectar a tu salud cerebral?
La audición y el cerebro están mucho más relacionados de lo que parece. Diversos estudios han observado que la pérdida auditiva no tratada puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo. En nuestro artículo sobre la relación entre pérdida auditiva y Alzheimer te explicamos por qué cuidar tu audición también es una forma de cuidar tu memoria.
¿No tienes claro qué solución auditiva es la más adecuada para ti?
Elegir un audífono depende de muchos factores: el grado de pérdida, tu estilo de vida, tus necesidades de comunicación y tus preferencias personales. En nuestro artículo sobre audífonos vs. amplificadores analizamos las diferencias para ayudarte a tomar una decisión informada antes de la consulta.